Documento de posicionamiento y medidas de apoyo a las personas autistas frente a la Covid-19

El Comité de Mujeres Autistas CEPAMA ante la vuelta de los niños y niñas autistas a las escuelas y las personas autistas a los centros de trabajo presencial defienden sus derechos a los ajustes razonables que aseguren una reincorporación que garantice su seguridad y su bienestar.

 Las  personas autistas, en todas las edades y niveles de afectación en su condición, están siendo las grandes olvidadas durante los meses de confinamiento, y desescalada y en las actuaciones que se están planificando para la vuelta a las escuelas, universidades y centros de trabajo presencial, no contemplándose sus necesidades específicas y sus derechos a la realización de ajustes necesarios para recuperar la normalidad en estos entornos.

Los documentos normativos oficiales a todos los niveles de las administraciones públicas y empresas han puesto el énfasis en resaltar los protocolos en relación a la salud física, pero son inexistentes las referencias a la importancia de la salud mental y su cuidado.

Las personas autistas y sus familias están pagando un alto precio en cuanto a estrés físico y emocional, incertidumbre y desatención que redundan en un incremento de sus comorbilidades con un aumento exponencial de ansiedad, depresión, trastornos obsesivos, compulsiones, estereotipias y dificultad para aplicar habilidades sociales y de autocuidado.

Es necesario que las administraciones públicas pongan el foco en la identificación de necesidades específicas del colectivo autista, reconociéndolo igualmente como grupo de vulnerabilidad para evitar que se produzca desatención a sus derechos fundamentales a la salud, la educación y el trabajo; así como a su libre desempeño como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho, y que  los ajustes precisos sean comunicados e implantados en empresas y organizaciones públicas y privadas.

El Comité de Mujeres Autistas CEPAMA ha elaborado una serie de propuestas para garantizar que la reincorporación a la llamada nueva normalidad no discrimine a la comunidad autista y garantice el ejercicio pleno de sus derechos, que se resumen a continuación:

En las escuelas y universidades

Pedimos que se intensifiquen las relaciones familia-escuela comprendiendo y respetando los escenarios y experiencias vitales de los alumnos y alumnas, quienes han vivido cambios de rutinas extremos y rápidos, incertidumbre de futuro, medidas contradictorias y en muchos casos enfermedad y pérdidas sobrevenidas de sus personas de referencia. Cada caso ha de ser estudiado y se han de diseñar estrategias no traumáticas de incorporación a  la vida escolar. La anticipación y la programación detallada son garantías de salud y bienestar para las personas autistas.

Algunos ejemplos de acciones necesarias son:

Previo a la incorporación

  • Realizar tutorías previas con el equipo docente para planificar la vuelta al centro educativo y su calendario, con ajustes específicos para el alumnado autista que asegure una buena acogida y vinculación afectiva.
  • Elaborar material visual (imágenes, vídeos o historias sociales) supervisado por especialistas y adultos autistas para explicar las medidas de protección, las nuevas rutinas y la nueva gestión de las relaciones interpersonales.
  • Presentar los espacios en las escuelas, la redistribución de las aulas, los tiempos de recreo o comedor, incluyendo visitas previas a los centros escolares del grupo familia-colegio-persona autista, a fin de reforzar la anticipación y la sensación de seguridad en los alumnos y alumnas autistas.

Durante el período de incorporación/transición:

  • Garantizar la flexibilidad horaria y su ajuste progresivo en función de la gestión que el alumno o alumna presente en relación con los elementos estresores identificados o sobrevenidos
  • Atender a la respuesta a estímulos sensoriales desconocidos al usar mascarillas y geles, o nuevas ubicaciones físicas de las aulas y el tránsito por la escuela y realizar las adaptaciones necesarias.
  • Explicar y entrenar al alumno/a en las nuevas estrategias de saludo o relación entre compañeros diferentes a las conocidas y aceptadas en la etapa anterior asegurando la inclusión del alumno autista en el grupo escolar de su clase y de la escuela sin discriminación por razón de su condición y con protección específica frente a situaciones de abuso y acoso.
  • Permitir la presencia y acompañamiento de una persona de referencia del alumno, retirando el apoyo de forma progresiva conforme se vayan alcanzando las habilidades necesarias y desactivando los elementos estresores.
  • Focalizar especialmente en las necesidades de regulación de las personas autistas, tales como estereotipias, períodos de descanso sensorial o aislamiento, necesidad de movimiento regulatorio, o utilización de elementos físicos regulatorios (aparatos mecánicos o sensoriales, muñecos u otros), para garantizar el ejercicio de dichos comportamientos como estrategias necesarias y saludables a las que los alumnos tienen derecho y que han de ser reconocidas y respetadas con el apoyo de toda la comunidad educativa.
  • Respetar el uso personalizado de los elementos de protección, permitiendo la utilización intermitente de mascarillas o su sustitución por pantallas en caso de que el alumno/a no pueda tolerarlas, o el uso de geles desinfectantes específicos que por textura u olor no afecten a su sensibilidad sensorial.
  • Vigilar los tiempos de ejecución de los trabajos de limpieza y desinfección de las aulas para que no interfieran con la hipersensibilidad sensorial ante los productos químicos que acompaña a muchas personas autistas.

Durante todo el nuevo curso escolar:

  • Mantener las necesidades específicas y adaptaciones expuestos en los apartados anteriores revisando y retirando apoyos conforme el alumno alcance hitos de seguridad y desempeño en el aula.
  • Poner especial interés en los elementos de anclaje de atención para el alumnado referenciando a temas de su interés como favorecedores de su estado emocional saludable y su permanencia relajada en el aula.
  • Dar preferencia al currículum socio-emocional frente al currículo académico a lo largo de todo el curso.
  • Mantener, revisar y re-planificar las relaciones familia-escuela-alumnado autista a lo largo de todo el curso académico.
  • Formar a todo el profesorado y al resto de miembros de la comunidad educativa (limpieza, secretaría, restauración etc) en las necesidades específicas de los niños, niñas y jóvenes autistas y de su derecho a tener una convivencia saludable con los ajustes necesarios a su condición.

 En los centros laborales

Pedimos que se contemplen las necesidades de los trabajadores autistas dentro de las planificaciones ordinarias de incorporación laboral y ajuste de los espacios laborales comprendiendo y respetando los escenarios y experiencias vitales de las personas autistas, quienes han vivido cambios de rutinas extremos y rápidos, incertidumbre de futuro, medidas contradictorias y en muchos casos enfermedad y pérdidas sobrevenidas de sus personas de referencia. Cada caso ha de ser estudiado y se han de diseñar estrategias no traumáticas de incorporación a  la vida laboral contando con el apoyo de la propia persona autista, la representación de los trabajadores e incorporando la mediación de especialistas en autismo promoviendo la colaboración de las instituciones específicas de apoyo. La anticipación y la programación detallada son garantías de salud y bienestar para las personas autistas.

Pedimos que se reconozca la condición de persona vulnerable para el/la trabajador/a autista y, por tanto, extremar medidas de protección adecuadas y contemplar el teletrabajo como primera opción de incorporación laboral.

 Previo a la incorporación

  • Realizar reuniones previas con el equipo de prevención de riesgos laborales, la jefatura directa del trabajador/a autista y la representación de los trabajadores para revisar las necesidades de adaptación del puesto de trabajo, con apoyo de especialistas o mediadores autistas en el caso que ello fuera necesario.
  • Elaborar material visual (imágenes, vídeos o historias sociales) supervisado por especialistas y adultos autistas para explicar las medidas de protección, las nuevas rutinas y la nueva gestión de las relaciones interpersonales. Comunicar dicho material a los compañeros de la persona autista para que toda la plantilla participe en la creación de un clima laboral saludable, inclusivo y respetuoso con la diversidad.
  • Modificar de protocolos de limpieza y desinfección en el caso de que el trabajador/a autista presente hipersensibilidad a productos químicos, texturas (gel o mascarillas) o necesite que se suprima el uso de productos desinfectantes o EPI’s,
  • Presentar anticipadamente los espacios que se hayan remodelado para garantizar la distancia de seguridad, incluyendo los de descanso o comedor, incluyendo visitas previas responsable de PRL-persona autista, a fin de reforzar la anticipación y la sensación de seguridad en los trabajadores/as autistas.

Durante el período de incorporación/transición:

  • Garantizar la flexibilidad horaria y su ajuste progresivo en función de la gestión que el trabajador/a presente en relación con los elementos estresores identificados o sobrevenidos (horas punta en transporte público, relaciones con compañeros, reuniones presenciales, trato con clientes o proveedores externos etc)
  • Atender a la respuesta a estímulos sensoriales desconocidos al usar mascarillas y geles, incluyendo la adaptación a las nuevas ubicaciones físicas de los espacios laborales (ruido, luz, tránsito de personas) si ello fuera necesario.
  • Realizar una gestión conjunta empresa-trabajador/a de la intensidad de las relaciones sociales (permanencia en espacios compartidos, charla informal, trabajos en equipos de forma presencial), asegurando el conocimiento por parte de los compañeros del trabajador/a autista sobre sus necesidades y  derechos a la inclusión sin discriminación por razón de su condición y con protección específica frente a situaciones de abuso y acoso.
  • Considerar específicamente los trayectos in itinere como factores de riesgo para estimar las adaptaciones horarias y la oportunidad de teletrabajo, atendiendo a la aglomeración de personas en los transportes públicos y la consideración de éstos como elementos estresores que atañen a la vulnerabilidad del trabajador/a autista, quien puede presentar episodios de fobia social o agorafobia que resulten disparadores de crisis de ansiedad o pánico y que le impidan desplazarse con normalidad a su puesto de trabajo.
  • Focalizar especialmente en las necesidades de regulación de las personas autistas, tales como estereotipias, períodos de descanso sensorial o aislamiento, necesidad de movimiento regulatorio, o utilización de elementos físicos de relajación (aparatos mecánicos o sensoriales y otros), para garantizar el ejercicio de dichos comportamientos como estrategias necesarias y saludables a las que las personas tienen derecho y que han de ser reconocidas y respetadas con el apoyo de toda la comunidad.
  • Respetar el uso personalizado de los elementos de protección, permitiendo la utilización intermitente de mascarillas o su sustitución por pantallas en caso de que el trabajador no pueda tolerarlas, o el uso de geles desinfectantes específicos que por textura u olor no afecten a su sensibilidad sensorial. Financiación de estos equipos de protección específicos por parte de la empresa.
  • Vigilar de los tiempos de ejecución de los trabajos de limpieza y desinfección de los espacios laborales para que no interfieran con la hipersensibilidad sensorial ante los productos químicos que acompaña a muchas de las personas autistas.

Durante todo el período de pandemia por Covid-19:

  • Incorporar las necesidades específicas de los trabajadores autistas y las medidas adaptadas a las que tienen derecho en los protocolos de prevención de riesgos laborales y aseguramiento de su cumplimiento sin discriminación hacia el trabajador/a autista por su condición.
  • Mantener las necesidades específicas y adaptaciones expuestos en los apartados anteriores revisando y retirando apoyos conforme el trabajador alcance hitos de seguridad y desempeño en el puesto de trabajo.
  • Garantizar la flexibilidad horaria, promover en la medida de lo posible el mayor tiempo de teletrabajo y respetar los tiempos de descanso y autorregulación necesarios para mantener la salud y bienestar de los trabajadores/as autistas.
  • Formar en informar a la plantilla y a las personas que trabajan en servicios auxiliares (limpieza, recursos humanos, restauración etc) en las necesidades específicas de los trabajadores/as autistas y de su derecho a tener una convivencia saludable con los ajustes necesarios a su condición.