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Mujeres autistas: visibles

Hace unas semanas conmemorábamos el 18 de febrero, Día Internacional del Síndrome de Asperger, recordando a este colectivo, que dentro de la comunidad del autismo rompe con los estereotipos tradicionales de la condición, especialmente en el caso de las mujeres y es por ello más invisibilizado y menos reconocido en nuestra sociedad.

Se acerca el 8 de marzo y el mundo entero recuerda las múltiples discriminaciones que sufren las mujeres en todo el mundo, en todas las sociedades y en todas las culturas. Desde CEPAMA queremos poner el foco en la interseccionalidad que han de soportar las niñas y mujeres autistas por su triple condición de mujer, de persona autista y de mujer autista (una minoría entre la minoría social del colectivo autista).

Nuestra compañera María Ruiz-Peña participó junto con la Asociación Asperger Sevilla en el acto de reivindicación del colectivo autista que se celebró en el Parlamento Andaluz el pasado 18 de febrero. Su mensaje recoge las reivindicaciones de las mujeres autistas relacionadas con la plena accesibilidad a los entornos laborales y visibiliza las fortalezas de este colectivo que con frecuencia se ven eclipsadas por las injustas barreras que pone la sociedad, perdiéndose con ello su contribución a la mejora de todos y cada uno de los ámbitos en que se desenvuelve la vida. Reivindicamos entornos justos y accesibles para todas las mujeres autistas, la garantía de sus derechos fundamentales y la defensa de su calidad de vida.

Aquí puedes escuchar la intervención de nuestra compañera

 

Si lo prefieres, a continuación puedes leer el texto completo de la intervención de la Vicepresidenta de CEPAMA en el Parlamento Andaluz.

 

Celebración  Día Internacional Asperger 18F 2021        PARLAMENTO DE ANDALUCÍA

Intervención María Ruíz-Peña Sánchez de Ibargüen

Buenos días

Me siento muy honrada de estar hoy aquí y de poder representar con mi voz a las personas con Síndrome de Asperger de Andalucía, especialmente a las mujeres.

Muchas de estas mujeres han cursado estudios superiores o tienen formación especializada en su campo y sin embargo no consiguen acceder a un puesto de trabajo acorde a su preparación.

Los procesos selectivos a los que tienen que enfrentarse no están ajustados a sus necesidades y parten de una desventaja a veces insalvable.

Otras muchas ejercen su profesión unos años, lidiando con niveles de estrés interno insostenibles, debido a condiciones laborales no adaptadas a sus necesidades o  al sostenimiento  de ambientes de trabajo tóxicos. Todo ello con tal de camuflar sus dificultades, seguir demostrando su profesionalidad y sufriendo en silencio el drama de la incomprensión.

Este tipo de situaciones  prolongadas en el tiempo, se hacen insoportables, provocando sobrecarga y agotamiento, somatizaciones, bloqueos mentales y colapsos….lo que aboca a una baja laboral  por ansiedad o depresión en la mayoría de los casos.

Algunas llegan a ejercer puestos de responsabilidad y liderazgo, otras de un alto nivel técnico, pero a veces el mostrar su inteligencia unida a, las dificultades en la comunicación social, sin lograr  los niveles de fluidez de los compañeros y compañeras, las diferencias en la regulación emocional, la presencia de  rigidez cognitiva y las molestias para integrar la intensidad sensorial, provocan el rechazo del grupo por incomprensión.  En muchos casos acaban siendo víctimas de mobbing.

Otras veces ocurre, que son destacadas por la profundidad y dedicación que proyectan en su trabajo, lo que provoca recelo en los superiores al sentirse amenazados por su potencial. y  son obligadas a relegarse a categorías profesionales inferiores donde no puedan destacar ni desarrollar todo su talento.

Es una lucha contracorriente, a menudo por caminos difíciles y en soledad. Por eso reclamamos desde aquí, que el derecho al empleo digno y de calidad para nuestro colectivo, no dependa sólo de la capacidad de aprendizaje y perseverancia para lograr un camuflaje casi perfecto, sino que sea una conquista de derechos sociales que garanticen el acceso y el mantenimiento del puesto de trabajo acorde a las características propias del Síndrome de Asperger.

En mi caso, realicé mis estudios universitarios y de especialización de forma vocacional y con la misma pasión ejerzo mi profesión desde hace más de 15 años en un puesto acorde con mi titulación, que me permite desarrollarme profesionalmente y colaborar en proyectos interesantes.

Mi entorno de trabajo actualmente es colaborativo y me siento acogida y valorada. Recibo el apoyo de mis compañeros y compañeras y se han flexibilizado las condiciones de trabajo cuando lo he necesitado. Parece una excepción, pero no quiero ser una excepción que confirme una regla. Quiero ser el ejemplo vivo de lo que puede y debe ser posible, porque aunque me siento privilegiada no debe ser un privilegio, sino un derecho al alcance de todos y todas, el derecho a demostrar el talento.

Algo que no podemos hacer sin preparar la mirada, sin generar una actitud de respeto por la neurodiversidad, que permita descubrir las cualidades personales y las fortalezas.

Necesitamos procurar entornos favorables para el acceso a pruebas de selección profesional.

No se puede exigir  a las personas con Síndromes de Asperger la sobreadaptación por encima de sus posibilidades hasta el punto de la extenuación, hasta el punto de la desregulación emocional, hasta el punto de ocasionar riesgos para su salud física y mental. Se supone que el entorno puede ser más flexible que nosotros/as, pidamos que lo sea y no un entorno discapacitante.

Debemos ser conscientes del enorme esfuerzo que supone de adaptación para nosotros y nosotras, el contener  las manifestaciones externas de malestar  en  una aparente normalidad.

Controlar la reactividad ante situaciones diarias en un puesto de trabajo, produce un efecto acumulativo devastador que va en detrimento de nuestro rendimiento y  de nuestro bienestar emocional.

Sin embargo, a veces parece que vivimos en el mundo al revés, y en lugar de valorarse los logros que tanto esfuerzo han costado, se “castiga” que hayas sido capaz de generar estrategias compensadoras. Esto conlleva  un NO reconocimiento de las dificultades propias de tu condición Asperger y sólo por el hecho de ejercer diferentes roles (madre-pareja-profesional) parece que no existan tales dificultades, pero os puedo garantizar que sí y el negarlo nos causa un enorme sentimiento de indefensión.

Así púes, reclamamos medidas específicas  para :

-El acceso a puestos de trabajo  y procesos selectivos,

– El mantenimiento de puestos de trabajo: como protocolos de acogida y mentorías.

En definitiva, el acompañamiento para profesionales Asperger que se incorporen a diferentes puestos de trabajo valorando sus capacidades diferentes.

Si apostamos por una escuela inclusiva, debemos continuar la labor hacia una sociedad realmente inclusiva, con la participación activa de todas las personas que puedan  contribuir con su trabajo y aportar a esta sociedad como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho.

El comienzo es la parte más importante del recorrido ( Platón )

                                               ¡Sigamos haciendo camino, adelante!

Muchas gracias

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